lunes, 10 de agosto de 2009

Fiestas Tradicionales


La región de Abruzzo se precia de contar con un patrimonio de fiestas y ritos sacros y profanos que representa un legado cultural de inalterada relevancia ante las poblaciones locales.
Conocer la historia de las tradiciones y descubrirla a través de dichas manifestaciones es importante para no perder de vista, cuando se la visita, la esencia de la región y la identidad de los distintos territorios. Durante todo el año grandes centros y pequeños burgos ofrecen eventos de todo tipo donde la participación de la gente es uno de los valores más importantes.
Los ritos de matriz pagana son aquellos que hunden las raíces en el pasado más lejano y se reconstruyen gracias a usos y supersticiones vinculadas con las creencias populares. Estos ritos se pueden revivir en algunas fiestas transformadas en el tiempo en verdaderos espectáculos, donde el elemento cristiano interviene para consolidar la tradición.
Entre las más conocidas de la región existen aquellas donde la herencia pagana ha sido plasmada en el culto de un santo muy venerado, como Domingo abad que, alrededor del año 1000, diseminó monasterios a lo largo de toda Italia central y se distinguió como médico. Muchos son los eventos vinculados con la leyenda que lo narran como un personaje capaz de ahuyentar serpientes y lobos, símbolos atávicos de la sujeción hacia la naturaleza del hombre primitivo. A Domingo y a sus habilidades milagrosas están dedicados, entre otros, el Rito dei Serpari (El rito de los Serpenteros) de Cocullo y las representaciones como Lu lòpe de Pretoro, historia animada de lobos y niños.
Siempre de tradición antigua son las fiestas asociadas con el mundo campesino, que recalcan los ritmos de las estaciones y la ciclicidad de los trabajos y de los desplazamientos del ganado, las así llamados trashumancias. En la sociedad agrícola dichas fiestas celebraban la naturaleza y la creación y exorcizaban el miedo de los fenómenos atmosféricos que podrían comprometer enteras cosechas, poniendo en peligro la supervivencia de las comunidades. La raíz pagana de estas fiestas ha absorbido en el tiempo el culto cristiano y sacro y profano que hoy se encuentran en varias ocasiones durante el año. Entre ellas se encuentran la La Gara del solco dritto (Competición del surco recto) de Rocca di Mezzo o las fiestas que tienen como protagonistas a los bueyes adornados, como la Fiesta del buey de San Zopito de Loreto Aprutino, la Processione delle vige (Procesión de las vigas) de Scanno y la Maggiolata de Atri. Y es precisamente la procesión el modo de revocar los ritos de la trashumancia. Una de las más importantes, que vuelve a poner al centro de la atención a San Domingo, es la Procesión al ermo de San Domingo de Villalago, que inicia inclusive en Molise y recorre antiguas cañadas. Después está toda el alma campesina en la fiesta de Ju catenacce (El cerrojo) di Scanno, representación de un antiguo cortejo nupcial y la Revocación de oficios y artes campesinas de Penne Sant’Andrea.
El fuego, elemento purificador tanto en la tradición pagana como en aquella cristiana, es el protagonista de una serie de ritos en honor de San Antonio abad, que se festeja el 17 de enero, fecha que marca el inicio del período de Carnaval. Para la ocasión, en muchas ciudades de la región de Abruzo hasta el día anterior se encienden fogatas, pilas de madera y verdaderos armazones que arden en la oscuridad y calientan la fría noche invernal en recuerdo del protector del fuego y de los animales. La fiesta de San Antonio Abad, se celebra en muchísimos burgos, pero aquella más espectacular es la de las columnas de caña llamadas “Farchie” de Fara Filiorum Petri (en provincia de Chieti). A San Domingo se le ha dedicado, en cambio, el Rito delle Fanoglie de Villalago. El fuego se encuentra nuevamente a fin de año, con Las glorias de San Martín en Scanno y la Tumba de Pescasseroli.

Fiestas cristianas

Es verdaderamente amplio y articulado el panorama de las fiestas cristianas. Cada pueblo conmemora la jornada litúrgica del propio santo patrono con celebraciones de distinto tipo más o menos sacras, como procesiones y grandes banquetes en la plaza. Pasado el Carnaval inician los ritos de Pascua, también éstos difundidos sobre todo el territorio; entre los más singulares, la fiesta de la Madonna che scappa in Piazza (La Virgen que escapa a la plaza) de Sulmona y la Fiesta popular de los Tálamos de Orsogna.

Pentecostés es otra ocasión muy sentida; para la ocasión, vale la pena dirigirse a Luco dei Marsi para asistir al rito de Los señores del espíritu Santo. A junio se celebra el Corpus Domini y de los Santos Pedro y Pablo, entre julio y agosto se subsiguen las fiestas en honor de la Virgen y después se entra en el otoño hasta arribar a las celebraciones del adviento y de Navidad. Las ocasiones para reunirse para glorificar y, al mismo tiempo, divertirse son muchas, en las cuales se entrelaza la religiosidad campesina con la historia y la tradición de los distintos lugares. Esto sucede en la Fiesta de los “Banderesi” de Bucchianico o en el rito de las Habas de San Nicolás de Pollutri, y todavía en el famoso Gran perdón papal en L’Aquila o en la Carrera de los gitanos de Pacentro. El vínculo entre religión y tierra se consolida también en numerosos ritos de la Donación del pan, presentes en muchas localidades.
Motivo para ulteriores interpretaciones de la fiesta lo da también el mar, sobre cuyas aguas se devanan a menudo procesiones de barcos adornados. Se pueden admirar en Giulianova y Pescara en honor de la Virgen de Portosalvo y de Sant’Andrea, respectivamente.
Al cierre del año toma vida la tradición de los pesebres vivientes, de Rivisondoli y Chieti y las singulares representaciones históricas de Campo de Giove y Vittorito, donde vuelven a revivir los viejos oficios.

Recordaciones históricas

La tradición de los territorios es recorrida también a través de verdaderas revocaciones históricas, reproducciones puntuales de episodios del pasado donde todo es reconstruido con extrema exactitud. El ambiente es el de los burgos que, a menudo, ha permanecido casi inalterado a lo largo de los siglos, los protagonistas son las personas del lugar que usan trajes cuidados hasta en los más mínimos detalles. La gente se dedica con pasión a la preparación del evento, tanto de desarrollar verdaderas habilidades como aquellas de los tremolantes, músicos, ballesteros y arqueros o de los caballeros. Entre las manifestaciones más famosas, el carrusel caballeresco de Sulmona, el Certamen de Pueblos, el Desfile del Maestro Jurado en Lanciano, la Fiesta de la Virgen de los turcos en Tollo, el Palio del barón en Tortoreto, el Tosón de Oro de Vasto.

Los sabores de Abruzzo

No faltan en Abruzzo las fiestas dedicadas al paladar y a las especialidades locales. Son un ejemplo antiguo de las así llamadas panarde, término que designa banquetes rituales en un tiempo preparados en fiestas especiales quizás con fines de ayuda a los menos habientes. Hoy como entonces maravillan por la cantidad de platos (unos cincuenta) y por la obligación de los comensales de no dejar ni siquiera.... una aceituna. Espectacular aquella de Villavallelonga. A no perderse también las múltiples fiestas populares que tienen lugar especialmente en el verano y que valorizan la tipicidad de algunos productos con grandes banquetes en las plazas de los pueblos. Algunas ya se han consolidado, como la Fiesta de las cerezas de Raiano, otras son más específicas, como la Fiesta de la Codorniz de Civitella Alfedena.

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