domingo, 3 de julio de 2011

La Asociación Italiana de Bariloche cumple 90 años

La entidad sin fines de lucro nació bajo la forma de una Sociedad de Socorro Mutuo, de raíz mutualista, pero también fue el punto de encuentro de los italianos que habían inmigrado a la cordillera Patagónica después de la Primera Guerra. Hoy, tras mucho camino recorrido, la Asociación es el referente de la difusión del idioma y la cultura italiana en Bariloche.

(AN Bariloche) Celebrar aniversarios tiene que ver con repasar nuestra propia historia. Damos cuenta de nuestros objetivos pendientes pero también de los logros y los sueños que tenemos para el futuro. El 3 de julio de 2011 se cumplieron 90 años de vida de la Asociación Italiana de Socorro Mutuo “Nueva Italia”, una entidad sin fines de lucro que desde 1921 funciona en nuestra ciudad como un lugar de encuentro para la comunidad, un espacio en donde cultivar los puntos en común entre dos culturas que van de la mano en tantos aspectos: la argentina y la italiana.
Pero para entender sus orígenes, y lo que significa el largo camino recorrido, debemos mirar atrás, situarnos en un momento histórico pleno de cambios, incertidumbres y sueños. Hablamos de la verdadera epopeya que vivieron tantos inmigrantes provenientes de diversas regiones de Italia, apenas concluido el horror de la Primera Guerra Mundial. No traían casi equipaje, sino sus historias, deseos y proyectos para una nueva tierra. Buscaban la esperanza, el trabajo, la paz. Y debieron luchar no sólo para ser aceptados e integrarse a un nuevo país, sino también para construir un futuro para sus hijos, sorteando todo tipo de obstáculos.
En cada una de esas personas siempre hay una historia que nos conmueve, que nos invita a reflexionar sobre el sentido que tiene dejar la tierra en donde nacimos y descubrir otros mundos, aprender otras culturas.
En ese contexto, la Asociación Italiana de Socorro Mutuo “Nueva Italia”, desde su fundación aquel 3 de julio de 1921, se convirtió en el lugar de encuentro de estos inmigrantes. Los primeros fueron un grupo de Belluneses llamados por su connacional a construir un Bariloche donde todo estaba para hacer, pero inmediatamente se fueron sumando otros italianos que venían a concretar sus sueños y más adelante las nuevas generaciones de hijos de italianos que ya crecieron en tierras patagónicas. La Asociación fue el espacio en donde se fortalecían los lazos de tantas personas que, en plena posguerra, buscaban un nuevo horizonte en Bariloche.
Así, se fortaleció bajo el espíritu del mutulismo, de la ayuda recíproca, del placer de encontrarse y cantar las viejas canciones compartidas. Todo era posible, como cuando alguna enfermedad exigía el apoyo y hasta el traslado de un socio a otros centros hospitalarios. Entonces, el conjunto de los asociados se solidarizaba y facilitaba el acceso a la asistencia médica.
Cabe recordar a algunas de las muchas familias italianas que habitaron y habitan en esta ciudad: Baratta, Capraro, De Pellegrin, Caldart, Longaretti, Penna, Speranza, Gelain, Zilli, Toson, Festa, Razza, De Barba, Del Col, Pison, Collarin, Carniel, Levis, Candeago, Fant, Nogaré, Fanti, Losa, Trinca, Dal Farra y tantas otras queridas familias.
Esa inmigración tuvo su interrupción como consecuencia de la Segunda Guerra y los italianos que vivían en la zona debieron contentarse con las noticias que les acercaban los parientes y amigos que permanecían en Italia. Cuando finalizó la contienda, un nuevo flujo migratorio llegó a Bariloche. A los recién llegados se los bautizó “i nuovi italiani”. No fue fácil que se entendieran con los “viejos” pero en definitiva, como ellos, habían sufrido una guerra. Estaban unidos por las mismas ganas de hacer, de construir, de buscar la paz y la esperanza.
De la década del muchos nombres se recuerdan: Mottes, De Cian, De Min, Dalla Gasperina, Tomba, Roncati, Colussi, Giacori, Dalla Cia, Bértolo, Malagola, Fenoglio, Sbaffoni, Marin, Cattelani, Gressani, Visconti, Bottazzi, Tramontin, Falaschi, Pisani, Pasqui, Di Biase.

Con los nuevos aportes, la Asociación tuvo oportunidad de crecer. Paso a paso y recorriendo un largo camino de pequeños y grandes proyectos, a medida que Argentina fue transformándose también lo hizo la comunidad italiana de la ciudad cordillerana.
La comprensible nostalgia por el país natal fue dejando paso a la construcción de una nueva identidad argentino-italiana, llena de ideas para fortalecer a la comunidad barilochense que crecía. La Asociación redefinió sus objetivos con ese norte: promover la difusión y el conocimiento de los idiomas castellano e italiano y la cultura de ambos países, formando parte al mismo tiempo del pasado y del presente de la propia Italia.
Las nuevas generaciones profundizaron esa transformación. De la mano de los italianos que llegaron en la posguerra y de los hijos de aquellos primeros inmigrantes, llegaron también otros objetivos, saberes y tecnologías, al servicio de un amplio cambio socio-cultural, que encontró en la educación y el aprendizaje un terreno fértil en el que había mucho por hacer.
Se abrió un nuevo camino para la Asociación: este sentido de identidad a través del trabajo en común y del aporte comunitario como valor se cristalizó con la fundación en 1980 del Instituto Dante Alighieri, un proyecto educativo de gestión escolar que continuó y profundizó aquella iniciativa original de las Damas de la Asociación, que ya en 1968 habían constituido el Centro Italiano de Cultura en Bariloche.
La fundación de la escuela no fue tarea fácil, pero el sueño de muchos socios, algunos que hoy ya no están entre nosotros, la hizo realidad. La Asamblea de socios del 25 de Setiembre de 1978 reafirmó el camino: se apostaba a la cultura y el idioma, y a partir de allí fueron sus presidentes y el conjunto de los integrantes de sus Comisiones Directivas quienes con mucho trabajo, tenacidad e ingenio llevaron adelante este desafío, aglutinando el trabajo de quienes apostaron a la iniciativa.
A partir de los comienzos de la década del 90, ya con la escuela encaminada, estos referentes de la Asociación dieron paso a la nueva generación, sus hijos, quienes imbuidos de ese espíritu pionero llevaron adelante la entidad, aportándole con su espíritu joven una nueva dinámica y concepto en la meta a conseguir; se apostaba en forma moderna a la calidad educativa, a cuidar y mejorar su patrimonio enfrentando las crisis económicas, sin descuidar sus raíces.
Hoy, el Instituto Dante Alighieri es un verdadero referente en el ámbito educativo no solo de de nuestra ciudad sino de la Patagonia. Lo que comenzó como un jardín de infantes en 1980 es, 31 años después, una escuela sólida, de vanguardia y con una identidad definida. Se ganó con su prestigio el reconocimiento en el conglomerado de escuelas ítalo-argentinas del país brindando una formación académica de alta calidad en sus tres niveles (Inicial, Primario y Medio) y que actualmente cuenta con 600 alumnos.
A través de este sueño cumplido, la escuela rescata y transmite los mismos valores que la Asociación impulsa desde hace 90 años: el respeto por la vida, la honestidad, la solidaridad, el esfuerzo sostenido y el buen humor. Son los valores que constituyen la identidad de todas las generaciones que a lo largo de casi un siglo contribuyeron y contribuyen a pensar, hacer y transformar la realidad de Bariloche.

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