martes, 19 de julio de 2011

Mañana se celebra el Día del Amigo en Argentina

Deseando un muy feliz día a todos nuestros lectores, amigos y colaboradores, hacemos honor a este fecha recordano el origen de esta celebración y a su creador, el profesor Enrique Febbraro.

Una idea que surgió hace 42 años

El creador de esta fiesta fue el profesor, músico y odontólogo argentino Enrique Febbraro, después que los astronautas Neil Amstrong, Edwin Buzz Aldrin y Michael Collins llegaran a la luna un 20 de julio de 1969. Pare este amigo argentino, por encima de la epopeya científica, el alunizaje debía ser también una manera de hacer nuevos amigos en otras partes de nuestro planeta. "Ese día -explicó Febbraro-, todos estuvimos pendientes de la suerte de los tres astronautas. Fuimos sus amigos y ellos, amigos del universo".
Antiguo vecino de la ciudad argentina de Lomas de Zamora -partido bonaerense que en mérito a su iniciativa y por decreto municipal, es la Capital Provincial de la Amistad- fundó allí también la Asociación Mundial para el Entendimiento. Fue también profesor de Psicología de la Universidad de la Fundación Carlo Cossimo Borromeo (Italia), y obtuvo el doctorado honoris causa en Ciencias Sociales en 1950, por la Academia Americana de la Historia y la Ciencia. Poco a poco fue logrando su cometido, primero fue el Superior Gobierno de la Provincia de Buenos Aires que con su decreto N: 235/79 autorizó la celebración y le dio un marco legal. Luego se fueron sumando distintas entidades y extendiéndose por toda la Argentina y por algunos países de América Latina.
¿Cómo se hace un amigo? ¿Dónde se lo encuentra? El profesor comentaba que en cualquier parte: en el bar, en la oficina, en otra ciudad, en aquel país, a la vuelta de la esquina, a través de Internet, viajando, entre los animales y las plantas, o en el mundo de las ideas. Sólo hace falta alguna disposición a amar, a escuchar, a comprender, a abrirse al otro, a dar, a sentir placer de compartir su dicha y de acompañarlo en su pena.
¿Cómo se conoce al amigo? "Es fácil, porque no se lo ve, se lo siente", decía nuestro amigo Febbraro. También apuntó que "Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo. El me enseña, yo le enseño.

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