viernes, 12 de agosto de 2011

Los valores perduran a pesar de los nuevos tiempos

Comer una vez por semana con los padres, vivir con ellos hasta el matrimonio, acoger al padre o a la madre en caso de que enviuden o sean ancianos y ayudar a un miembro del clan que se encuentre en apuros son características de la familia italiana que aún subsisten, aunque están en riesgo.

La película "La familia" (1987) de Ettore Scola, reflejaba el papel nuclear de la familia en la sociedad italiana a lo largo de 80 años o "Rocco y sus hermanos" (1960) de Luchino Visconti, plasmaba el fenómeno de la inmigración norte-sur de una madre y sus cuatro hijos, la típica familia siciliana de origen agrícola que va en busca del maná del noreste industrial.
Para Marco Ferraroti, sociólogo de la Universidad de La Sapienza de Roma, Italia "es mucho más familiar que cualquier otro país de Europa por la decisiva influencia del Vaticano".
Además, "la crisis de la sociedad ha enfatizado el papel de la familia. Cuando nada funciona en una sociedad la familia es llamada a resolver los problemas", refiere. Y subraya: "La familia es el amortiguador secreto de la crisis social".

SEGUNDA PATERNIDAD

Los abuelos italianos, por ejemplo, viven una verdadera segunda paternidad con la cría de sus nietos.
Los matrimonios jóvenes que trabajan, dejan a sus hijos pequeños completamente a cargo de sus abuelos que los cuidan, los alimentan y los llevan y recogen en el colegio, dice Ferraroti.
Giussepina Belluci, de 65 años, reconoce que trabaja ahora más que cuando tenía hijos y aunque asegura hacerlos por "amor", "espera" que su hija, que está separada, algún día se ocupe de ella.

Malvina Puci, de 75 años, ha criado a sus nietos que ahora tienen 13 y 18 años.

"Yo me jubilé para hacer de abuela", asegura porque su hija le preguntó: "Mamá, ¿si seguís trabajando cómo podría tener un hijo?" y reflexiona: "Sé que si ella no me hubiera tenido, no habría hecho la carrera que le ha dado tranquilidad y serenidad".
Como contrapartida, esos matrimonios o hijos se hacen cargo de sus padres cuando son viejos.
"A los viejos, en general, no se les deja morir solos" y Ferraroti comenta que tiene colegas que "son ellos los que bañan a su anciana madre".
La familia "es la verdadera protectora que impide la explosión de una verdadera revolución en Italia", señala.
Uno de los defectos de la familia italiana es, según Ferraroti, "la recomendación personal" para un trabajo, aunque el miembro de la familia sea "un perfecto cretino".
"En Italia valen más las relaciones sociales que la preparación específica de la gente. La mediocridad se autoreproduce y la clase dirigente italiana es una clase de secretarios de viejos políticos", mantiene Ferraroti.

EL GRAN MOTOR

También para el director general del Centro de Sociología Censis, Giussepe Roma, a pesar de los cambios sociales registrados en los últimos 15 años, la familia italiana "es el gran motor de Italia".
El fenómeno se deriva de los años 50 "cuando éramos la China de Europa y se trabajaba en familia, se creaban empresas, se crecía mucho, se ahorraba y nos hicimos con un patrimonio", agrega.
Sin embargo -aduce Roma- la familia de hoy "no es la de entonces" porque "la mitad de la población en Italia son ancianos, tenemos la población más longeva del mundo, con excepción de Japón".
"La baja natalidad, los divorcios, las separaciones y el hecho de que los hombres de 35 años difícilmente pueden crear una familia por razones económicas, se traduce en que la familia sea ahora más pequeña, más débil, no se reconstituye y no hay recambio generacional", añade.
Además, el director del centro de estudios sociológicos sostiene que Italia se está "comiendo el patrimonio de valores, que ahora están en riesgo".
"En Italia -concluye- no hay instituciones fuertes, ni siquiera la Iglesia y sus orientaciones morales son seguidas ahora por toda la sociedad. Nos encontramos ante una fuerte crisis de valores y por tanto, la familia como pilar de la sociedad corre serio peligro".

Por Carmen Postigo-Columnista de la agencia EFE

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