sábado, 14 de enero de 2012

Encontraron a los argentinos que viajaban en el crucero

(La Nación) Todos los argentinos que viajaban como pasajeros en el crucero encallado al oeste de Italia fueron localizados en buen estado de salud por representantes de la embajada en Roma.
Así lo informó esta tarde a la agencia DyN el jefe de Sección Económica y Comercial de la embajada argentina en la capital italiana, Gonzalo Sabaté, quien se manifestó confiado en que "todos están bien", sin heridas por el accidente que le costó la vida a tres personas (dos franceses y un peruano) y dejó decenas de desaparecidos y heridos.
El crucero Costa Concordia chocó anoche supuestamente con una piedra y quedó encallado en un banco de arena de Punta Gabbianara, frente a la isla italiana Giglio. Según el prefecto de la región italiana de Toscana, Giuseppe Linari, había todavía 43 personas sin ubicar entre las 4234 que iban a bordo del barco (entre ellos, 52 niños menores de seis años).
En la lista de pasajeros había también 18 argentinos, 46 brasileños, 10 colombianos, 10 chilenos, 8 peruanos, 5 venezolanos, 4 dominicanos, 2 cubanos, 2 ecuatorianos, 2 mexicanos y 1 uruguayo, de acuerdo a lo informado por la compañía Costa Cruceros a agencias de noticias internacionales.
"Parecía una película. Las cosas se caían. Tuvimos que llegar a la parte más alta del barco", dijo a TN Jonathan Balaban, uno de los argentinos que viajaban en el crucero.
"Hubo gente que no logró estabilizarse y cayó al agua. Todo el tiempo nos decían que nos quedemos tranquilos", relató el hombre, que se encuentra alojado en un hotel y ya pudo comunicarse con su familia. "No tenemos nada, todas nuestras cosas quedaron en el barco", se lamentó.
Otros pasajeros de la embarcación Costa Concordia relataron cómo las personas saltaron al mar y se produjeron peleas por los chalecos salvavidas en medio del pánico tras el accidente que dejó cerca de 40 heridos.
Los rescatistas seguían en la búsqueda de las personas desaparecidas, después de que el barco de 114.500 toneladas chocara con rocas y un banco de arena. Los pasajeros recién se habían sentado a cenar, un par de horas después de haber zarpado del puerto de Civitavecchia cerca de Roma, cuando ocurrió el desastre.
"Vi el faro, sabía que no podría nadar tanto pero muchas personas se arrojaron al mar. Creo que algunos están muertos", dijo la pasajera Patrizia Perilli.
El barco se volcó por uno de sus lados en aguas de una profundidad de 15 a 20 metros, y partes de la cubierta quedaron parcialmente sumergidas, a algunos cientos de metros de la costa.

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