viernes, 8 de noviembre de 2013

Venecia toma precauciones

A partir de 2014 se reducirán un 20% los pasajeros en aquellos cruceros con un peso superior a las 40.000 toneladas. Además, el número de ferrys descenderá un 25% y las emisiones contaminantes a la mitad. El presidente del nuevo puerto, Paolo Costa, asegura que con la medida "no ha ganado nadie, la única que ha conseguido vencer es Venecia".



Venecia se hunde. No es una leyenda. El cambio climático, las mareas y la entrada de cruceros son las causas principales del desplome de la ciudad de las góndolas. Como si millones de personas arrojasen agua a la ciudad y el viento soplase contra los canales, las casas y los muelles que sostienen la ciudad. Eso es lo que ocurre cuando enormes cruceros se adentran para descargar a los millones de turistas que cada año visitan la segunda ciudad más visitada de Italia después de Roma.
El miedo surgió tras el naufragio del Costa Concordia en el año 2012, que desencadenó trágicas consecuencias. La primera, la muerte de 32 personas, incluido un español. El grave impacto medio ambiental, debido al petróleo y a los líquidos que aparecían del barco fue la segunda. Después llegó la económica.
La isla de Giglio, donde tuvo lugar el accidente, forma parte del parque natural marino Archipiélago Toscano, considerado uno de los más importantes ecosistemas del Mediterráneo. Una grave pérdida económica para la empresa Costa Cruceros, encargada del Costa Concordia. La cifra asciende a 800 millones de euros, incluyendo las indemnizaciones.
Arquitectos, políticos, venecianos, defensores del patrimonio, presidentes y directores de las grandes empresas de cruceros se preguntaron ¿qué ocurriría en Venecia si un crucero chocase contra la Plaza San Marco? La ciudad desaparecería.

A pesar de las controversias suscitadas por el sector de los cruceros, ya que la llegada de extranjeros con estas inmensas naves supone un 20% del turismo local, el gobierno de Letta, con el ministro de Ambiente, Infraestructura y Cultura a la cabeza, ha prohibido el paso de estos barcos a la vieja ciudad.
El proceso será lento. Comenzará en enero del 2014 con la reducción del 20% de los pasajeros en aquellos cruceros con un peso superior a las 40.000 toneladas. Además, los ferrys menguarán en un 25% y las emisiones contaminantes a la mitad. Será en noviembre del mismo año cuando se prohibirá definitivamente el tránsito de los cruceros superiores a 96 mil toneladas. Tendrán un nuevo recorrido, desde el puerto de Marghera hasta Marittima.
Este nuevo recorrido supone la excavación de un nuevo canal Contorta-Sant'Angelo, reforma que ha sido criticada por el ayuntamiento y por los propios ciudadanos debido al impacto que puede sufrir el ecosistema de la laguna.
La sociedad italiana considera una buena noticia lo pactado por los políticos. Pero los habitantes de Venecia, la mayor parte propietarios de negocios hosteleros, temen una bajada del turismo y sus consiguientes pérdidas económicas.
Aún queda camino por recorrer. Y según el presidente del nuevo puerto, Paolo Costa "no ha ganado nadie, la única que ha conseguido vencer es Venecia".

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