viernes, 31 de julio de 2009

Calabria

Calabria (en calabrés: Calàbbria, en grecanico: Calavría, en griego: Καλαβρíα, en albanés Kalabria; es la antigua Brucia romana), es una región del sur de Italia. Está dividida en 5 provincias, tres de ellas históricas (Reggio Calabria, Cosenza y Catanzaro) y dos recientes (Crotone y Vibo Valentia).

La capital de Calabria es Catanzaro (que también es la capital de la provincia homónima).
Tiene una extensión de 15.080 km² y su población era de 2.050.478 habitantes en el año 2000.
Calabria constituye la punta de la península italiana; limita al norte con la región de Basilicata, al oeste con el mar Tirreno, al noreste con el golfo de Tarento (Taranto), al este con el mar Jónico y al sur con el estrecho de Messina que la separa de la isla de Sicilia.
Desde el punto de vista geográfico presenta una individualidad muy precisa, debida a su posición periférica y casi de aislamiento respecto al resto de Italia, a su forma característica y a su estructura morfológica. De extensión media, posee población algo superior a los 2.000.000 de habitantes, con una densidad bastante elevada, pero inferior a la media nacional.
Punta meridional de Italia peninsular, es una región montañosa y accidentada que se extiende hacia Sicilia, entre el mar Tirreno y el Jónico. Los Apeninos se ramifican en dos cordones principales, uno es el de la Catena Costiera que como su nombre lo indica toca las costas del mar Tirreno hasta el Golfo di Santa Eufemia teniendo su máxima altura en el Monte Cocuzzo de 1541 ms; sin embargo el ramal principal de los Apeninos llamado Appenino Calabrese recorre la región escindido en varios segmentos: al norte señalando los límites con la región de la Basilicata se halla el monte Pollino de 2267 metros de altitud; prosiguiendo hacia el sur se encuentra las altiplanicies de la Sila Grande, Sila Greca y Sila Piccola (en ésta última se alza el monte de la Femminamorta con 1740 m) tales planicies delimitan a la comarca y valles del Marchesato, luego la cadena de las Serre (Sierras) y finalmente el macizo del Aspromonte (altitud máxima 1955 metros).
La estructura morfológica de la Calabria es más bien compleja. El relieve se presenta en general bajo el aspecto de macizos y grupos aislados, separados por valles estrechos y por pasos. En el límite con la Basilicata se alza el macizo del Pollino, que culmina a 2.267 m en la sierra Dolcedorme, y cuyos contrafuertes llegan al sudoeste, hasta el paso del Scalone (740 m) donde terminan los Apeninos Lucanos y empiezan los Apeninos Calabreses, con la cordillera costera (o Paolana), que se prolonga hasta el curso bajo el río Savuto, entre la franja costera tirrena y el profundo Valle del Crati. Éste último separa La Cordillera Costera de la Sila, extensa región de meseta que culmina a 1928 m en el Botte Donato.
La cadena montañosa de los Apeninos se extiende por toda la superficie de Calabria y proporciona al terreno un aspecto generalmente accidentado, con excepción de algunas llanuras pantanosas y una fértil franja costera.
Economía. Se cultiva trigo, cítricos, higos, patatas y olivos, y la cría de ganado, la silvicultura y la pesca son importantes actividades económicas. Los principales yacimientos minerales son de sal gema y azufre. Hasta el siglo XX, cuando se introdujeron reformas económicas y sociales.
Existen en la región varias centrales hidroeléctricas, así como industrias químicas y de cinc. A resumidas cuentas la triada agraria, vid, trigo, olivo; como forma mayoritaria de cultivo, algo habitual de la esencia agraria mediterránea.
Historia. No se conoce el nombre de la región de Calabria antes de los romanos, quienes bautizaron a sus habitantes brutti y a la región Brucia.
Al comienzo de la Edad Media el nombre se fue transformando en Calabria. Los griegos colonizaron sus costas en épocas tempranas y varias de sus colonias, incluidas Síbaris, Crotone y Locri, se contaban entre las principales ciudades de la Magna Grecia durante los siglos VI y V a. C.
Conquistada por los romanos en el siglo III a. C., la región nunca recobró su antigua prosperidad. Los habitantes fueron empujados al interior el empobrecimiento provocado durante el Imperio Romano a la población nativa hizo que ésta fuera considerada por los romanos "mala" e "ignorante" pasando entoces la palabra "brutti" (singular: bruttus) a tener estos significados en el latín. Las condiciones socioeconómicas de empobrecimiento persistieron en parte debido a la propagación de la malaria en los pantanos y también —durante el comienzo del Medioevo— a los ataques piratas.
En 1061 fue conquistada por los normandos (vikingos conversos al catolicismo) desde mar y desde tierra (Roberto Guiscardo y Rogelio Bosso). Pruebas de ello son los castillos normandos (como el del poblado Morano Cálabro, sobre el monte Pollino). Posteriormente Calabria compartió la historia del reino de las Dos Sicilias.
La situación se agravó a partir del siglo XV y hasta inicios del siglo XIX al ser las costas calabresas continuamente atacadas por los turcos y los berberiscos, no solo la población costera sufrió los ataques sino que el tránsito comercial marítimo se vio, por los ante expuestos motivos, muy perjudicado en la zona. Como testimonio de ese periodo quedan diversas torres costeras o atalayas para prevenir a la población de los asaltos procedentes del mar.
Actualmente, Calabria es una región prolífica y en progresivo desarrollo. Probablemente, gracias al destacable impulso que mantiene su política regional intacta.
Topónimo. Deriva de la frase griega Kalon-brion (Hago – surgir el– bien), los antiguos colonos griegos utilizaron tal topónimo por la fertilidad de estos territorios, sin embargo en la época del Imperio Romano Calabria se utilizaba principalmente para aludir a la Península Salentina.

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