viernes, 11 de septiembre de 2009

Para mi alumno más querido de Lavalle


Piel curtida por el sol como el barro
de largas huellas
en el campo,
pies toscos y descalzos,
manos sucias de uñas largas y negras,
crenchas en la cabeza donde el piojo anida sin ningún obstáculo.
Mal olor, sudor, orines, mugre es la dura palabra,
como es todo duro en tu vida miserable.
Y ojos, esos ojos llorosos y escondedores
que cuando se brindan a la mirada dan las gracias.
Yo atravesé los mares y la enorme pampa
para ser tu maestra.
Y a pesar de la impotencia de no haberte cambiado
el destino, de incierto futuro,
te quiero, niño mío, niño golpeado y no querido
y sé que al haberte dado por un corto tiempo el nido
de mis brazos amantesaporté a tu vida
la sensación muy clara del amor de madre.
Amor que salva y redime,
mi niño, mi alumno, mi hijo de a ratos,
que en mí te quedaste,
que en ti me llevaste.

Antonina Cascio
Docente- Mendoza
Feliz día a todos los maestros/as y en especial a ellos, quienes fueron y son nuestros alumnos

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