lunes, 19 de abril de 2010

El retorno a Sicilia

(Por Pedro Giuffré) Soy oriundo de la Sicilia descendiente de siculo, subrevevientente de la Segunda Guerra Mundial
Con mis cinco años en 1943, junto a mi familia vivimos el desembarco anglo americano, en Santa Carra entre Brolo è Capo D Orlando en la provincia de Messina,. Pero más tarde, en 1950, debimos emigrar de nuestra querida Sicilia a la Argentina, en el trasatlántico Conte Biancamano.
Luego de 40 años, regresé a mi tierra. Yo llamaría este viaje…el viaje de retorno a casa…En Naso, mi pueblo, ubicado en lo más alto de la montaña al igual que un centinela mirando el mar Tirreno, seguía tan bello como lo dejé con mis trece años.
Sus angostas viuzzi con casas de tejas rojas, sus paredes de piedra con sus floridos balcones y el sonar de la campana de la iglesia de San Cono revivieron aquellos años de mi niñez.
Luego fui a visitar a mi familia a Acireale, ciudad de bellezas extraordinaria la Catedral de San Sebastián, Acitreza, con la leyenda de Ulises, Taormina, L’isola Bella, todo maravilloso.
Sicilia tierra de culturas milenarias, tierra de sol, mar y amor, no alcanzarían libros para contar su historia. Sus islas y sus distintas tradiciones, dejaron en nosotros las señas de los pueblos que la invadieron. Sicilia diamante del mediterráneo.
Para fue volver al ayer, no lo podía creer, había vuelto a casa, era mi sueño hecho realidad, fue muy emocionante.
En mi estadía, también visité Erice, Selinute, Agrigento, luego si llegué a Messina. Allí lloré mucho cuando llegué al Duomo y la Torre del Reloj, porque de pequeño a los 7 u 8 años, jugaba frente al Duomo cuando mi padre viajaba a aquella ciudad.
Recuerdo que mi padrino, quien era médico y estaba radicado en Messina, me llevaba a recorrer esos lugares.
Otros sitio hermosos del sur de la península que recorrí, fue el Tíndari, lugar de la virgen Negra. Allí se hace anualmente una peregrinación y en mi infancia íbamos con mi familia a fiesta. Lo hermoso de aquellos encuentros, eran los gelati, granita, la Calia a do botte (son garbanzos cocidos en arena caliente) piñolata, los pupi (títeres) y los coloridos carretos sicilianos.
¡Cuántos recuerdos son imborrables en la mente de un siciliano y que quedan albergados en nuestra alma durante toda la vida!
Para finalizar, les dejo una legenda que dice: “Un día Dios se paseaba por el paraíso, vio que los Santos estaban contentos y quiso hacerle al mundo un regalo, sacó de su corona un diamante, les dio los siete elementos, lo puso al levante y lo arrojó al mar…la gente la llamó Sicilia, ma es el diamante de Dios.”

Calles de Acireale

3 comentarios:

  1. Mi papa nacio en Naso con una historia parecida a la que contas arriba.
    Yo visite el Sicilia en dos oportunidades y es muy impresionante pasar de la llanura pampeana a semejante paisaje de pueblitos ancestrales hermanados con las montañas.
    Siempre quisimos hacer calias pero nunca pudimos reproducirlas. Con el solo hecho de nombrarlas se me hace agua la boca.
    Saludos Carlos.

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  2. yo tambien visite sicilia , mi papa era de caprileone. cuanta nostalgia me da recordar esos pueblitos que recorri con toda su historia. no se si pueda volver algun dia ,pero todo esta en mi retina y en mi corazon.inclusive las calias que nunca volvi a comer.

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  3. dejo mi correo al señor Carlos dice que su p`nacio a Naso,(pierogiuffre@yaho.com.ar)
    en facebook encotrà un facebook ----cittadinaso--
    saludos
    `Piero

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