martes, 22 de febrero de 2011

¨Va´ dove ti porta il cuore¨ (Andá donde te lleve el corazón)


"En algún momento de nuestra existencia, comenzamos a mirar hacia atrás y descubrimos en nosotros alguna conducta que parece dictada desde el más allá.
Comenzamos a mirar fotos viejas, a oír antiguas anécdotas y, advertimos jubilosamente que tenemos los ojos, el mentón, el carácter del abuelo tal o, descubrimos que la bisabuela era una hermosa mujer de una gran personalidad. Los seres humanos heredamos mucho más que el apellido. Los genes también nos pasan valores, sueños, gustos, pasiones… Somos hijos de nuestros padres y también de nuestros abuelos y bisabuelos.
Ahora bien, como expresara anteriormente, heredamos mucho más que el apellido por ello hoy, día en el cual mi abuela materna, Rosa Bottino Lione festeja sus 97 años deseo compartir con ustedes su historia que es la historia de una hija de inmigrantes italianos, más precisamente calabreses que allá por fines del 1800 llegaron a la Argentina con el objetivo de Far L´America.
En la Calabria de los bosques de La Sila y del mar azul, ese ¨azzurro¨ que hoy se repite en los ojos de mi abuela, vivían los Bottino y los Lione, seguramente familias muy humildes que se aventuraron, junto a miles de paisanos, a embarcarse hacia estas latitudes en búsqueda de trabajo. ¨Buona fortuna¨, ¨Addio¨, ¨Coraggio¨ ¨Non dimenticare di scrivere¨, deben haber sido las frases que, al alejarse el vapor se oían en el puerto.
Según los relatos de la abuela, quienes primero arribaron fueron los hermano José, Pascual y Agustín Bottino. Ellos instalaron en 1899 un horno de ladrillos en una quinta lidera a la laguna de Puan. En este horno se quemaron ladrillos para muchos de los primitivos edificios que aún están en pie, entre ellos el Banco de la Nación Argentina. Agustín, no soportando la ¨lontananza¨, regresa a Italia.
Poco después, mi bisabuelo Pascual envía a buscar a Calabria a su esposa María Lione, quien hacía poco había sido madre de Bernarda. La niña cumple su primer año de vida en el barco. ( En mi casa atesoro el baúl en el cual trajeron sus pertenencias).
De ese matrimonio compuesto por Pascual y María, nacieron 4 mujeres y dos varones ( Estos últimos, fallecen en el término de 3 días a causa de la enfermedad llamada escarlatina). Con apenas 4 años, mi abuela pierde a su madre quedando al cuidado de sus hermanas mayores. Así fueron creciendo, aprendiendo las labores hogareñas y ayudando a su padre a ordeñar las vacas para luego vender la leche.
Ya siendo una jovencita conoció a mi abuelo, Miguel Maldonado, con quien se casó en 1935 ( Rosita aún luce orgullosa el anillo de matrimonio como testimonio de aquel amor que, al principio no fue aceptado por su padre, pero como sucede en las novelas… el amor triunfó).
Rosa y Miguel tuvieron 4 hijos ( El más pequeño fallece al nacer). El abuelo se dedicaba a realizar diversos trabajos rurales. ¨Ahora no es como antes, en la quinta hacíamos de todo: se carneaba, se hacían embutidos, conservas, se elaboraba la ropa, se hacía el jabón…¨ nos cuenta la abuela.
La abuela siempre se caracterizó por ser una mujer enérgica; yo recuerdo que ya estando viviendo en la casa del pueblo, se levantaba temprano a baldear y limpiar para luego hacer rosquitas o buñuelos, porque a la tarde seguro caían visitas.
En la casa de mis abuelos, pasé porque no decirlo, los mejores momentos de mi infancia. En la ¨piecita¨ estaban la mesita y las sillitas que el abuelo me había hecho junto a las cobijitas y ropita que la abuela Rosa, muy pacientemente había cosido para las muñecas. Esa piecita se transformaba en casita, escuela, laboratorio, nave espacial, negocio, hospital… ¡Si habrá refunfuñado la abuela cuando el abuelo le robada a escondidas el chocolate Águila para darnos a mi primo y a mi!.
Cuántos recuerdos se conjugan un día como este, cuando una persona tan especial como la abuela cumple nada más y nada menos que 97 años.
Gracias abuela por seguir siendo la raíz de esta familia que como un árbol ha extendido sus ramas a: 7 nietos, 8 bisnietos y un tataranieto que viene en camino."

Jorgelina Walter

22/2/2011, Puan, Pcia. de Bs As, Argentina

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