jueves, 7 de abril de 2011

Emilia Romagna: cuna de la cocina italiana

Posciutto (jamón) de Parma

Si le pregunta a un italiano dónde es el mejor lugar para comer en Italia, después de decir “la casa di la mia mamma”, seguramente le dirá la Emilia Romagna. Lo que distingue a esta región en materia de gastronomía es que sus ingredientes van más allá de los estupendos pescados y carnes, embutidos y quesos, aceite de oliva, frutas y verduras que se pueden encontrar en todo el país. Desde luego, las pastas hechas a mano son maravillosas, y las de la Romagna se consideran las mejores de Italia, pero lo verdaderamente excepcional es el trío de productos oriundos de la Emilia que no tienen igual ni en Italia ni en el mundo: el prosciutto (jamón) de Parma, el queso Parmigiano-Reggiano y el vinagre balsámico de Modena, todos ellos con dop (Denominación de Origen Protegida). Los productos italianos con dop tienen una estrecha relación con la tierra en que nacen y con las características de la región que les da su peculiaridad.
Situada en el corazón de la península italiana, la provincia de Parma ha sido cuna de la cultura y gastronomía italianas: cuenta entre sus hijos a Giuseppe Verdi y a los pintores Gerolamo Lucenti de Corregio y Parmigianino; pero también al prosciutto de Parma y al queso parmesano, que orgullosamente llevan su nombre.
Es ésta una región bendecida por los dioses, donde las condiciones climáticas son templadas, la tierra rica y generosa, y donde los hombres se han preocupado, de generación en generación, por transmitir los conocimientos necesarios para manufacturar estas obras de arte comestibles.

De la revista Travesías (Inspiración para viajeros) Edición Nº 47 -México-

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