lunes, 8 de agosto de 2011

Las hermanas Clarisas pintaron una mayólica para recordar al Padre Lamberto

El sábado por la mañana y en coincidencia con el 11º aniversario del fallecimiento del sacerdote Lamberto Francioni, se colocó una mayólica en el monolito inaugurado por el Círculo Italiano Puanense el año pasado.
La imagen del franciscano fue pintada por las hermanas Clarisas a fin de que las generaciones futuras lo recuerden por su ejemplo como padre, pastor, amigo y hermano.
El descubrimiento de la mayólica estuvo a cargo de José Luis De Negri, por parte del Círculo Italiano Puanense, y de Lito Arcucci, en representación de las hermanas Clarisas.
Al final, el sacerdote Roque Landart dio la bendición, diciendo que “Dios nos ayude a traer a nuestra memoria siempre a aquellos hombres y mujeres que dan la vida, ayudan a construir la comunidad en la fe y en lo humano.”



Semblanza
Al comienzo del acto se dio lectura de la siguiente semblanza redactada por las hermanas Clarisas.
“El pueblo de Israel se mantuvo unido, fiel a sus creencias y costumbres, gracias a la tradición oral. De padre a hijos y de hijos a nietos fueron transmitiendo la historia, fue la forma más sencilla y eficaz para que la llama de saberse pueblo elegido, predilecto del señor, no se apagara sino que continuara ardiendo con fuerza.
Hoy queremos también nosotros hacer grata memoria de nuestro querido padre Lamberto, testigo ocular de todos los pasos que se dieron desde el principio para concretar el proyecto del Centro Mariano y de nuestra comunidad que seguro desde el cielo continúa dirigiendo.
Con su inconfundible calidez y alegría animaba a todos a poner al servicio lo mejor de cada uno. Hombre de profunda esperanza y mirada amplia que invitaba a ver las distintas caras del prisma, es decir, nos ayuda a salir de nuestro enojo, enredos o problemas mirando los otros puntos que por nosotros mismos no alcanzábamos a ver.
Este pequeño homenaje quiere significar un gracias con mayúsculas por su vida entregada como padre, pastor, amigo, hermano y también, quiere suscitar la pregunta a las nuevas generaciones: quién fue, qué hizo y poder contar con gratitud y agradecimiento quién fue el padre Lamberto.
Queremos que cada uno de nosotros guarde en su corazón algo de él: un gesto, una palabra, una anécdota. Desde nuestros corazones te decimos gracias Padre Lamberto por haber sido para nosotras y para todos los hermanos, pan partido y repartido. Alimento y sostén, testigo y profeta de la bondad de Dios.

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