miércoles, 19 de octubre de 2011

Las ruinas de Pompeya



Nuestra imaginación queda chica cuando uno puede observar con sus propios ojos lo que un volcán ha hecho; o mejor dicho, lo que un volcán ha destruido y con todo lo que ha arrasado. Afortunadamente tuve la oportunidad de visitar un lugar que ha sido devastado por el volcán Vesubio, al sur de Italia, y os quiero contar un poco de esa catástrofe y mi experiencia.
El lugar se llama las ruinas de Pompeya, o en italiano Pompei Scavi, y recomiendo a todos tomarse alguno de los vuelos que hay hasta allí, para aprender y asombrarse con este lugar que hoy constituye uno de los sitios arqueológicos más importantes de todo el mundo.
Estas ruinas de Pompeya son lo que ha dejado la erupción del Vesubio del año 79, donde ha arrasado con las ciudades de Pompeya y Herculano, estando considerada como una “erupción apocalíptica”.
Centrándonos solo en Pompeya, os cuento que ésta ha sido sepultada por una capa de ceniza y lapilli. Y gracias a excavaciones posteriores, las cuales han sacado a luz cuatro quintos de su territorio total, hoy podemos observar y caminar por esta ciudad que antiguamente fue sepultada por un volcán.
Realmente es sorprendente y pone la piel de gallina lo que uno conoce allí. Las ruinas muestran tal cual era la ciudad, y uno va caminando por sus calles siendo testigo de cómo el Vesubio ha dejado las casas de los habitantes de allí, la cantina, el anfiteatro, mesas con alimentos, la casa de un cirujano con sus elementos de cirugía y muchas cosas más. Quizás esto, el reflejo intacto de cómo ha quedado la ciudad en el momento en el que el Vesubio la tapó, sea lo que convoca a millones de personas a viajar a Pompei.
Y como si fuera poco, uno también puede ver cómo han quedado las personas del lugar cuando han sido alcanzados por el volcán.
Ir a las ruinas de Pompeya, y ser espectador de esta catástrofe antigua, es una visita imperdible. Y el dato de color es que mientras uno camina por lo que ha quedado de esta ciudad, el Vesubio está vigilando desde atrás. Sin palabras.

Relato de una turista española

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