Palermo, Sicilia

Palermo fue fundada por los fenicios en el siglo VIII a.C. y fue colonia cartaginesa hasta la llegada de los romanos en el 254 a.C. Más tarde pasó a manos de los godos en el 440 d.C., de los bizantinos en el 535, de los sarracenos en 831, de los normandos en 1072 y de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico en 1194.

En 1282 fue el escenario de las Vísperas Sicilianas, masacre que provocó la caída del gobierno francés y permitió la expulsión de la dinastía Anjou de Palermo, pasando a ser dominada, junto a toda la isla, por el monarca aragonés Pedro III el Grande.
La mayor parte de los edificios más antiguos de la ciudad datan del periodo en el que Sicilia era reino normando y en ellos se superponen elementos arquitectónicos de influencia árabe, bizantina, normanda y española. Los monumentos más significativos son la catedral, la Capilla Palatina (foto izq.) y la iglesia de San Juan de los Ermitaños.
Las ciudades griegas de Sicilia (Agrigento, Selinunte, Segesta, Siracusa, para citar las mayores) eran entre las más hermosas del mundo helénico. Visitar el Valle de los Templos en Agrigento o asistir en verano a un espectáculo en el grandioso teatro griego de Siracusa, es un salto en el pasado remoto helénico.
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