Urbino: Patrimonio de la UNESCO

El lugar tuvo evidentemente su edad dorada hace unos cuantos siglos. Nacida como una ciudad modesta en tiempos romanos, la ciudad no da muchas señales de cambios en tiempos modernos en su aspecto, lo
cual es una bendición para el turismo y el patrimonio, reconocido por la UNESCO. En su centro histórico posee algunos palacios y casas notables que se imponen en la silueta de la ciudad.
Uno de los más importantes es el Palacio Ducal, sede de la Galería Nacional de las Marcas, una de las colecciones de pintura más importantes de Italia y el planeta. El edificio, de estilo renacentista, fue construido en largas etapas para terminar como parte de oficinas gubernamentales, y restaurado por completo en el año 1985. La Galería en el palacio, es una muestra de pinturas renacentistas como pocas en el mundo.

Uno de los más importantes es el Palacio Ducal, sede de la Galería Nacional de las Marcas, una de las colecciones de pintura más importantes de Italia y el planeta. El edificio, de estilo renacentista, fue construido en largas etapas para terminar como parte de oficinas gubernamentales, y restaurado por completo en el año 1985. La Galería en el palacio, es una muestra de pinturas renacentistas como pocas en el mundo.
En Urbino, se encuentra además la casa natal de Raffaello, uno de los más grandes pintores del renacimiento. No faltan construcciones notables como el Duomo, la catedral de Urbino, la Fortaleza de Albornoz, o el Oratorio de San Giuseppe, todo entre murallas y un aire medieval innegable. Urbino es parte de la región de Marche (Marcas), en el centro de Italia, una zona en donde muchas familias lucharon por el control y el poder en tiempos del Renacimiento. Por ello, el pequeño pueblo, fue bendecido con maravillas artísticas y arquitectónicas que aún hoy asombran a cada visitante, un complejo urbano pequeño pero deslumbrante.
Paisaje de arte. *Dos célebres retratos de Piero della Francesca muestran de perfil al duque Federico da Montefeltro y su esposa, la duquesa Battista Sforza. Dicen las malas lenguas que la dama en cuestión mira en dirección opuesta a su marido para no ver su poco agraciado perfil. Pero según las crónicas de su tiempo, Federico había perdido el ojo de
recho en torneo, y por eso fue retratado de esa forma: incluso se habría hecho “tallar” artificialmente la nariz para ver mejor en todas direcciones con un solo ojo... Pero lo que cuenta aquí es el paisaje de colinas brumosas, murallas jalonadas de torres y campos arbolados que se divisa en el fondo de los retratos: es el paisaje que rodea la ciudad de Urbino, y que hoy sigue ofreciendo una vista fascinante al viajero que llega siguiendo las suaves curvas del camino.
Recorriendo la región pueden adivinarse otros lugares retratados por el artista: el camino que va del Casentino a Montefeltro, en el Bautismo de Cristo que hoy se conserva en la National Gallery de Londres; las torres y campaniles de Urbino, en la Natividad (también en Londres); el río Metauro, en el Trionfo di Federico da Montefeltro; o el Palacio Ducal, en la Madonna di Senigallia.
Una identificación que no se ha logrado todavía con otro paisaje fascinante y misterioso, el que sirve de marco a la Mona Lisa, que distintos expertos sitúan en distintos lugares de la Toscana.
Recorriendo la región pueden adivinarse otros lugares retratados por el artista: el camino que va del Casentino a Montefeltro, en el Bautismo de Cristo que hoy se conserva en la National Gallery de Londres; las torres y campaniles de Urbino, en la Natividad (también en Londres); el río Metauro, en el Trionfo di Federico da Montefeltro; o el Palacio Ducal, en la Madonna di Senigallia.

Comentarios
Publicar un comentario