Origen del queso Parmigiano Reggiano

Con tréboles y plantas medicinales se inició la cultivación de aquellos prados aún hoy indispensables para alimentar a las vacas y tener un queso con un gustoso sabor, de delicado aroma y bien anejado, sin adición de conservantes y aditivos que pudieran resultar daninos a la producción del Parmigiano-Reggiano.

Fue solo entonces con la disponibilidad de numerosas cabezas de ganado cuando se pudo iniciar la producción de Parmigiano-Reggiano, que requería aproximadamente 600 litros de leche para la producción de una "forma" (queso) única que desde entonces hasta hoy puede alcanzar un peso de 40 kilos.
Fue así que junto a los grandes monasterios y castillos poderosos aparecieron los primeros "caselli" (pequeños edificios de diseño cuadrado o poligonales, aún visibles en nuestros campos) donde se elaboraba la leche; fueron éstos en el siglo XII la cuna del Parmigiano-Reggiano. En aquél periodo se inició el trueque de mercancias entre las diversas comunidades religiosas de Italia y de Europa.
Es así como la gran "forma"(queso) de Parmigiano- Reggiano resplandeciente como un sol, atrajo la atención de comerciantes que de los monasterios de la llanura Padana lo llevaban consigo y lo hacían apreciar en todo el mundo, desde entonces hasta ahora la producción del Parmigiano-Reggiano no ha sido sustancialmente cambiada, seguramente porque la fuerza de este inimitable producto consiste en el riguroso y sacro respeto a las tradiciones.
Fuente: parmigiano.it
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