Quedó inaugurada la flamante sede del Consulado de Italia
Con la presencia del embajador italiano en
nuestro país, Guido Walter La Tella, y a casi cinco años de iniciadas las
tareas de remodelación, el Consulado de Italia habilitó oficialmente su
nueva sede diplomática en la esquina de la avenida Alem y Rodríguez.

El acto inaugural contó con la presencia del intendente Gustavo
Bevilacqua, el diputado nacional Juan Pedro Tunessi, los titulares de la
Universidad Nacional del Sur y de la Facultad Regional de la Universidad
Tecnológica Nacional, Guillermo Crapiste y Liberto Ercoli, respectivamente,
además de diplomáticos, funcionarios e invitados especiales.
Abrió los discursos el embajador La Tella, quien se gratificó de que el
acto coincidiera con el Día de la Bandera en nuestro país.
"La restauración de este palacio es un símbolo y una demostración
del compromiso italiano con esta ciudad y su región. Simboliza además la
elegancia y el estilo de la arquitectura italiana y argentina", señaló.
Subrayó luego la importancia de estos acontecimientos cuando el mundo
atraviesa "un período muy complicado" a nivel económico y comercial.
"Es muy importante que en estos momentos de incertidumbre las
relaciones entre países con lazos tan fuertes como los nuestros puedan
continuar a un nivel elevado", dijo.
A su turno, el cónsul italiano en nuestra ciudad, Pierluigi Ferraro,
señaló que la nueva sede es una manera de que el consulado tenga "una
presencia calificada en Bahía Blanca".
"Creo que se empezó un camino para mejorar nuestra atención y que
los resultados se medirán en el largo plazo. Esto lo conseguimos gracias al
aporte de la ciudad y de nuestro personal", indicó.
Como cierre, el intendente entregó al embajador un cuadro con el escudo
de nuestra ciudad, "un presente dado con el corazón", según señaló
Bevilacqua, con la idea de que tenga su lugar en la restaurada casa.
Avatares de una casona
La obra de remodelación del palacio de aires renacentistas de Alem y
Rodríguez comenzó a principios de 2007 y debía estar terminada ese mismo año.
Pero las cosas no fueron del todo bien y la empresa responsable de los trabajos
abandonó una obra cargada de problemas. Cinco años demoró el consulado en
resolver la cuestión, desde lo jurídico y lo técnico, hasta llegar a esta
habilitación.
La casa fue construida en 1955 por el empresario Tulio Marchetti, según
un proyecto del arquitecto Ricardo Klammer. Disponía de dos dormitorios, sala
de estar, comedor, estudio y salas de servicio, ocupando 731 metros cuadrados.
La puesta en valor respeta sus materiales originales, destacándose sus
pisos de madera, las escaleras señoriales y sus artefactos de iluminación de
bronce, cerámica y opalina.
Fuente: lanueva.com
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